Son aquellos gastos relacionados con la ejecución de la obra, pero que no intervienen directamente en el proceso constructivo aunque son imprescindibles para llevar a cabo el proceso constructivo, generalmente derivados de la propia actividad empresarial o de administración.
Se imputan de forma indirecta, mediante la aplicación de un porcentaje sobre el presupuesto de ejecución material.
Los GGE se pueden dividir en:
Suele estimarse entre el 13 y el 20% del presupuesto de ejecución material.
Se pueden clasificar en:
Avales del contrato, aplazamientos de pago, retenciones, pago demorado de revisión de precios, etc.
Licencia de obras, impuestos sobre la construcción, ocupación de vías publicas, permisos de andamios, inspección y vigilancia, etc. (maletines varios)
Gastos en publicidad, gastos en formalización del contrato, carteles, ensayos, policía y vigilancia en periodo de garantía, alta y permisos de instalaciones, seguros específicos, mantenimiento y conservación en periodo de garantía, etc.
Dirección general, equipo de apoyo a la dirección.
Dirección delegada, técnicos jefes de equipo.
Personal de oficinas, amortización de locales, consumos corrientes y otros gastos de administración, amortización de muebles y equipos.
Es el beneficio que se asigna a la empresa constructora.
Suele estimarse alrededor del 6% del presupuesto de ejecución material.